
Visitando la Rumanía rural, pueden entrar en contacto con un estilo de vida que desapareció en el Occidente hace casi un siglo.
Ocupaciones tradicionales como pastor, tejedor o carpintero aún están muy populares en estos pueblos con encanto, donde la pintura de iconos sobre vidrio y
la pintura sobre huevos ofrecen un contraste agradable frente a las actividades del siglo XXI.
Podrán ver aquí actividades que será difícil experimentar en otras partes: el arado con caballo, la siega del heno, el ordeño manual de las vacas, la
fabricación manual de una herradura de caballo. La comida en Transilvania es lo más a menudo orgánica y, a sorpresa del visitante extranjero, llena de
sabor.

Según la opinión de muchos expertos, el folklore rumano es probablemente el más diversificado y tradicional de toda Europa. Les encantará
la belleza de los trajes populares de cada región que tendrán la oportunidad de ver a lo largo de su viaje por los pueblos de los alrededores de Sibiu, en
los montes Apuseni o en Maramures y Bucovina.
La música y los bailes tradicionales de Transilvania son famosos en el extranjero.
La « Doina », una balada específica, expresa una rica variedad de sentimientos, mientras que bailes como “Invartita” o “Fecioresti” exigen una gran
virtualidad por parte de los bailarines.

EL PUEBLO RUMANO

Dicen que los rumanos están entre los más acogedores y los más amables pueblos del mundo. Durante el primer encuentro es posible que les parezcan algo formales en comparación con los estándares occidentales. Podrían manifestarse por gestos pasados de moda – como por ejemplo se puede que un hombre bese la mano de una mujer al serle presentado. Los hombres se saludan normalmente estrechándose las manos y no es nada extraordinario entre amigos, hombres o mujeres, besarse en las mejillas. Al campo, saludan a cada persona encontrada en la calle, incluso a los extranjeros. De costumbre, los nombres de pila los utilizan solo los amigos y la familia y los adultos al dirigirse a los niños.

Les ofrecerán, más que seguro, un vaso de “palinca” y una comida de cuatro platos a cualquier momento del día. Si no quieren beber o bien si la comida ofrecida es demasiado consistente, pueden rechazarlo cortésmente. Su anfitrión podrá insistir; se trata de una oferta tradicional, que sólo es un signo de amistad y de cortesía y un rechazo cortés será aceptado. Sociables, abiertos e interesados a las ideas pragmáticas, no es nada difícil de encontrar un sujeto de conversación con los rumanos.
Los acontecimientos de gran actualidad son muy populares y el deporte interesa a todo el mundo. La política y la historia de Rumanía son sujetos abordables para los entrados en años que participan a veces a verdaderos debates. La gente hablará seguramente de Ceausescu y del comunismo y muchos de ellos contarán historias sorprendentes.
Los rumanos son un pueblo feliz y alegre, siempre listo a recibir invitados y hacer una fiesta.
Toda la timidez desaparece en el momento en que el interlocutor se muestra amigable e interesado. Sorprende el talento de los rumanos para idiomas,
incluido el español. Si está invitado a la casa de una familia de rumanos podrá sorprenderle ver que es el huésped de honor o por lo menos el centro de
atención. Los anfitriones aprecian los invitados que llevan flores o un pequeño regalo.
! Asegúrense de quedarse unas cuantas horas, de hablar con todo el mundo y de comer todo lo que pueda!
